Si no nos corregimos a tiempo, tendremos que experimentar sufrimiento en el grado animado para cultivar el grado humano en nosotros. Sin embargo, está en nuestro poder avanzar sin sufrimiento. Todas las enfermedades e infortunios están allí para forzarnos a llegar a la corrección, ¿pero, por qué debemos corregirnos de esta forma?
Busquemos los problemas y enfermedades por anticipado, como un anciano que camina encorvado como si hubiera perdido algo. Aunque no sintamos en nuestros Kelim presentes que existe una falta de corrección, ¡vamos a revelarla! Después de todo, de cualquier, tendremos que pasar por una gran cantidad de correcciones hasta que lleguemos a la corrección final.
¿Así es que cómo revelar la corrupción? Tenemos que buscarla en la frontera entre la “la raíz, el alma y el cuerpo” y “vestimentas y castillos” es decir nuestros Kelim internos y externos, Galgalta ve Eynaim y AHP. Allí radican todos nuestros problemas: en las relaciones entre nosotros y todos los demás, en lugar de dentro de nosotros o dentro de ellos.
Debemos desear anexarnos “las vestimentas y los castillos”, que son las almas externas, a “la raíz, el alma, el cuerpo”. Así es como lograremos un Kli perfecto e íntegro, un alma única.
Si no nos corregimos a tiempo, estaremos obligados a pasar por los sufrimientos de nuestro escalón animal para permitirnos crecer hacia el escalón humano. ¡Pero se puede prescindir de los sufrimientos! Todas las enfermedades y las desgracias son “la cohesión para la corrección” pero ¿Para qué necesitamos corregirnos de este modo?
Las investigaciones han demostrado que alcanzar metas como la riqueza, la belleza y la fama, en realidad ocasiona que las personas se sientan menos felices. Estos factores no promueven la satisfacción total de la existencia. La felicidad solamente puede alcanzarse si la persona crece como individuo, mantiene estrechas relaciones con sus seres queridos y beneficia a la sociedad.